Si Dios fuera una mujer
“…Si dios fuera mujer no se instalaría
lejana en el reino de los cielos
sino que nos aguardaría en el zaguán del infierno
con sus brazos no cerrados
su rosa no de plástico
y su amor no de ángeles
Ay Dios mío, Dios mío
si hasta siempre y desde siempre
fueras una mujer
qué lindo escándalo sería,
qué venturosa, espléndida, imposible,
prodigiosa blasfemia.”
Mario Benedetti.
No en vano somos lo que somos, aunque tengamos mucho del azar le debemos algo a las miles de estrategias, decisiones, planes, que nuestras propias cabezas fueron diseñado y que modificaron cada cosa de nuestra vida, como el desafortunado acontecer de que Dios, para la mayoría de las religiones mas practicadas en el mundo, sea un hombre.
Conocido como “Señor”, “Padre”, o simplemente “Dios”, la figura masculina de una deidad universal en realidad ha causado más ruinas que triunfos, pues ha traído al diario vivir de la gente de muchas épocas la violencia, terquedad, seriedad extrema y racionalidad excesiva propias del carácter de un hombre, ¿nadie se ha puesto a pensar que pasaría si fuese más bien una Diosa universal?; hay que reconocerlo, la vida discreparía bastante de lo que conocemos hoy, sería un mundo cambiante regido por la naturaleza cíclica de las mujeres, cada cosa que haríamos seria más emocional que racional, seguramente amaríamos la luna y no el soy y con ella viviríamos cada una de las excéntricas etapas de un mes, de hecho si Dios fuera una mujer nos hubiéramos evitado la sanguinolenta matanza de miles de niñas, doncellas, y ancianas en horcas y hogueras acusadas de amar a una Madre en vez del fatídico y lejano Padre católico.
Ya lo dijo Benedetti, si hubiéramos querido que Dios fuese mujer no estaría distante en la alta bóveda, cada una de sus curvas, sus cabellos, su mirada estaría con nosotros, y claro, precisamente por esta razón lo elegimos hombre, porque para formar un sistema déspota de poder que logre dominar la voluntad de los hombres es necesario crear un figura vil y vengativa, que te condena y te manda al infierno a su capricho, pues todos sabemos lo imposible que sería imaginar la figura de una mujer, con los brazos abiertos dispuesta a amar como una madre, como una amante o como una amiga acabando con el mundo a punta de hombres armados luchando por una “tierra santa”, para ella cada rincón del planeta sería tan sagrado como todos; la furia del Dios masculino en todas las religiones es devastadora, generalmente suele terminar en cosas tan ridículas como un diluvio, la ira de una Diosa sería definitivamente mas virtuosa, porque hay que tener arte hasta para acabar con el mundo.
Si se buscan culpables para el machismo del que aún hoy no podemos deshacernos, muchas mujeres deberían en vez de culpar sus gobiernos, culpar la versión masculina de Dios en su religión, pues gracias a ella desde siempre los hombres han sido los únicos elegidos para poseer las verdades espirituales, sacerdotes y pastores de miles de credos en el mundo se jactan de guiar el sentido de miles de vidas que los consideran guías del alma, dotándolos de un poder social que ellos han sabido manipular.
Después de todo no todo el planeta es tan insensato, por algo las culturas milenarias de indígenas y antepasados creen y creyeron siempre en la pacha mama, en el seno que les da de comer y los mantiene vivos, y aún hoy muchos creemos que vale más la pena vivir embriagados en el pecho de una Diosa que no te ofrece la vida eterna, pero si ambrosia y gozo terrenal.

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