Don José, un padre soltero de dos niños cachetones, estaba a punto de casarse con una muchacha que había conocido hace unos meses en el Metro. La jovencita adoraba a José, pero repudiaba a Hansel Ricardo y Gretel Yasuri, sus hijos.
José estaba tan enamorado de la muchacha, que decidió deshacerse de sus hijos para complacerla, y fue así como un día los abandonó en el Parque Arví.
Los dos niños caminaron por horas entre árboles gigantes, flores de colores y riachuelos; cuando estaba cayendo la noche encontraron una como casita en la mitad de la hierba. Estaba la luz encendida, entraron y se encontraron con un tinto servido en una taza pequeña, armas de todos los tamaños colgadas de los muros y del techo y un baño estrechito, muy estrechito.
Hansel y Gretel tenían tanta hambre que se quedaron a tomarse el tinto, y de repente vieron entrar una señora horrenda, vestida toda de verde y usando un sombrerito ridículo, y sobre su pecho llevaba una placa que decía "Oficial Jiménez".
Vio los dos niños asustadizos, y en sus ojos entendió que habían sido abandonados, como tantos niños en esta ciudad.
"Descuiden", les dijo la dama, "Bienestar Familiar escribe el final de este cuento".

Gretel yasuri :), buen cuento.
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